Santa Catalina
La conquista cristiana de Jaén dio lugar a historias que la sacralizaron y la relacionaron con intercesión de la santa. 
Muchos hechos militares de la Reconquista se relacionan con actos milagrosos y apariciones. En realidad, es una imagen recurrente en toda la Edad Media, que reforzaba el papel religioso de la contienda. La conquista de Jaén también tiene su leyenda relacionada con apariciones: Fernando III recibió la visita en sueños de Santa Catalina de Alejandría. Era el tercer cerco al que el rey sometía a la ciudad y según la leyenda, ya estaba a punto de levantarlo, disuadido por las fuertes defensas de la ciudad.
La Santa le pidió que prolongara el sitio, mostrándole en prenda las llaves de la ciudad. Al día siguiente, Alahamar se presentó en el campamento cristiano y le entregó la ciudad.
Esta leyenda ha dado lugar a cierto error al fechar la toma de la ciudad en el 25 de Noviembre, onomástica de Santa Catalina, cuando en realidad se produjo más tarde, un impreciso día de febrero.
Otra versión de la leyenda de raíz mucho más popular o fantástica cuenta que la santa se acercó hasta la Torre del Homenaje y llamó al rey moro que, cuando se asomó a la ventana, perdió la cabeza segada por la rueda de cuchillos de la santa.
En cualquier caso, es patrona de la ciudad y se celebra por noviembre todos los años una romería en su honor.
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