Un ejemplo del folklore local, enmarcado en las labores de recolección de la aceituna.
Levántate, morenita,
a la aceituna temprano
a darle los buenos días
al airecillo solano..
Los ojos de mi morena
ni son chicos ni son grandes;
son... como aceitunas negras
de olivaritos gordales.
Los ojos de mi morena
ni son chicos ni son grandes
son "a la vara de enmedio"
Santa Lucía los guarde.
Del hueso de una aceituna
tengo que hacer un tintero
para escribirle a mi novio
una carta con salero.
El que tiene un olivar
y no le cava los pies
es como el que tiene novia
y no la sabe querer.
Como una aceituna verde
rejelea tu querer:
déjalo que se madure
y sabrá como la miel.
La aceituna en el oliva
si no la cogen se pasa
y eso ha de pasarte a tí,
morena, si no te casas.
Anda diciendo tu madre
Que tienes un olivar:
El olivar que tu tienes
es que te tienes que casar.
Cuándo querrán, Dios del cielo
y la virgen del Campillo,
que nos diga el manigero:
"Éste es el último olivo".
Cuando acaba la aceituna
a toícos los bailes vas.
Más vale que bailes menos
y Que cojas mucho más.
Desde los olivares
me vine sola:
Me encontré con mi amante
¡Jesús, qué gloria!
Desde los olivares
de Valtocao,
me vinieron siguiendo
cuatro soldados...
Adiós, Isabelita,
adios, Isabel:
se acabó la aceituna
se acabó el querer.
Como sé que te gustan
las aceitunas,
por bajo de la puerta
te tiro una.
Asitunas partías
tres por un cuarto;
y a tí, por ser bonita,
vi a darte cuatro.