Literatura » Poetas de la Edad Moderna


Juan del Valle y Caviedes



Juan del Valle y Caviedes nace en Porcuna, en 1645, y muere el Lima, en 1698.


Juan del Valle y Caviedes nace en Porcuna, en 1645, y muere el Lima, en 1698. Su obra ha sido publicada por la Diputación provincial de Jaén en dos volúmenes, "Diente del Parnaso" y "Poesías Sueltas y Bailes". A este segundo volumen pertenece el siguiente Poema autobiográfico.


Carta que escribió el autor a la Monja de México, habiéndole ésta enviado a pedir algunos de sus versos; siendo ella en esto y en todo el mayor ingenio de estos siglos.


ROMANCE.


Por vuestro ingenio divino,


sutil, la del oro llaman,


si a influjos los dos de Apolo


cultiváis venas  de Arabia.


El aplauso vuestro es tal


que, porque sabio sonara,


el doctor clarín de letras


fundió de bronce la fama.


De su materia hizo imprenta,


que a muchas sonoras planas


hablan con lo que se mira,


porque se ve lo que hablan.


De vuestra obras he visto


lagunas, para admirarlas


no como merecen, sino


como mi entender alcanza.


Pésame de no tener


envidia para ensalzarlas,


que luce más la virtud


cuando este vicio la apaga.


También fuera ser soberbio


intentar vuestra alabanza,


que el ciego de entendimiento


por la fe del tacto alaba.


En el mar de vuestro ingenio


veo lo que el mío alcanza


y en lo poco que percibo


conozco lo que me falta.


Dícenme que sois hermosa,


para ser en todo rara,


pues así sois de las feas


discreta excepción gallarda.


Naturaza, sin duda, 


discurriendo que no hallaba


feldades, que a tan grande


ingenio contrapesaran


se explicó por lo contrario


con su saber, e irritada,


dándose de gracias hermosas


lo que pudo en desgracias.


Un lugar que está entre dos 


volcanes de fuego y agua,


para ser notable en todo,


dicen que fue vuestra patria,


uy por eso la memoria


y el entendimiento se hallan


iguales en vos, que es cosa


que en ningún sujeto igualan,


porque la humedad y el frío


a la memoria adelantan,


y sequedad y calor


al entendimiento inflaman.


Mis obras pedís y es cierto


que a mí me hacéis muchas malas,


pues no es bueno que sepáis


por extenso mi ignorancia.


Ahí las envío y yo quedo


dando a la cinta lanzadas,


como niño que temblando


llega a corregir la plana.


Porque como en el ingenio


sois el Morante de España,


más que no firmas por premios


temo guarismos por tachas.


Y porque vuestra sentencia


sea piadosa en mi causa,


quiero dar de mis errores 


disculpas anticipadas.


De España pasé a Perú


tan pequeño que mi infancia


no sabiendo de mis misas


ignoraba mi desgracia.


Heme criado entre peñas


de minas, para mí avaras,


mas ¿cuándo no se complican


venas de ingenio y plata?


Con ese divertimento 


no aprendí ciencia estudiada


ni a las puertas de la lengua


latina llegué a llamarlas,


y así doy frutos silvestres


del árbol de inculta montaña,


que la ciencia del cultivo


no aprendió en la lengua la azada.


Sólo la razón ha sido


discursiva Salamanca,


Que entró dentro de mi ingenio


ya que él no ha entrado en sus aulas.


La inclinación del saber,


viéndome sin letras, traza


para haber de conseguirlas,


hacerlas para estudiarlas.


En cada hombre tengo un libro


en quien reparo enseñanza,


estudiando la hoja buena


que en el más malo señalan.


En el ignorante aprendo


aguda y docta ignorancia,


que hay cosas donde es más ciencia


que saberlas, ignorarlas.


Pavesas del entendimiento


tengo de las luces claras


del vuesto, si en mí son humos


lo que en vos se ostenta llama.


Permitid, beldad discreta,


que os hable un rato de chanza,


porque es ser necio dos veces


el necio que en veras habla.


Vuestra gloria, mi señora,


es el clarín de la fama


se suena en plausibles lienzos


en Cambray, Rüán y Holanda.


De apolo heredáis, siendo hembra,


su ilustre, ingeniosa casa,


que no hay varones en 


los mayorazgos de las almas.


Alimentos dais de versos


a cuantos de hacerlos tratan


hermanos, si no por sangre, 


por vena ingeniosa de arca.


Corridos tenéis los hombres


porque vencéis su arrogancia,


amazona de discretos,


con diestras, agudas armas.


Y pues cualquiera puede


sayo en verso de su capa,


haced, para honrar ingenios,


un calzón de vuestra saya.


Como hubo la Monja Alférez


para lustre de las armas,


para las letras en vos


hay la Moja Capitana.


Emparedados en coplas


se puede por muchas causas,


porque en tratándose de ellas,


todo a la moja sacan.


Corréis con aqueste aplauso


la peltoa de aclamada


y nadie os la vuelve porque


todos quisieran hurtarla,


y yo así os la devuelv, porque


no llego a necesitarla,


pues en la pelota está quien


desnudo de ingenio se halla.


Contiagioso es vuestro aplauso


si se pega al que os alaba,


pues crédito de entendidos


logran con vuestra alabanza,


y así el discreto y el necio


os hacen plausible salva;


el capaza, a carga abierta


y el tonto, a carga cerrada,


siendo éste el trueno del tiro


y el entendido la bala


pues si el ingenioso apunta,


también el necio dispara.


Guárdenos Dios con los aplausos


de hermosa, entendida y sabia,


y con las dichas de necia


por premio de vuestras gracias.



1 Comentario

kris cordero04/05/2009
donde se podria encontrar mas informacion sobre juan del valle caviedes!


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